Un aspecto importante a considerar cuando se valoran los efectos de los árboles en la calidad del aire urbano es que emiten algunos compuestos orgánicos volátiles biogénicos (COVBs). Estos compuestos químicos (principalmente isopreno y monoterpenos) forman los aceites esenciales, resinas y otros compuestos orgánicos que las plantas utilizan para atraer agentes polinizadores y repeler predadores. Como se mencionó anteriormente, los COVBs reaccionan con NOx formando ozono. Esto significa que los COVBs emitidos por los árboles contribuyen a la producción de ozono. Si bien esa contribución debe ser considerada pequeña, las emisiones de COVBs pueden exacerbar el problema del smog.

No todas las especies de árboles, sin embargo, emiten altas cantidades de COVBs. Las especies que mayor cantidad de isopreno emiten y que deben ser plantadas con atención son:

Casuarina
Eucalyptus
Liquidambar
Nyssa (tupelo)
Platanus
Populus (álamo)
Quercus (roble)
Robinia
Salix (sauce)

Árboles que están bien adaptados al entorno y se encuentran saludables no deben ser retirados ni reemplazados sólo porque emiten COVBs. La cantidad de emisiones de hidrocarburos que pueden producirse por el mantenimiento de un árbol que emite pocas cantidades de COVBs puede ser más perjudicial que las grandes emisiones de COVBs de alguna especie de la lista anterior.

Los árboles no deben ser catalogados como contaminantes ya que sus beneficios en la calidad del aire son mucho mayores que los daños que puedan ocasionar las emisiones de COVBs aumentando la concentración de ozono. Las emisiones de COVBs crecen exponencialmente con la temperatura. Por ende, mayores emisiones ocurrirán a mayores temperaturas. En climas desérticos, los árboles nativos adaptados a condiciones hostiles emiten cantidades de COVBs significativamente menores que árboles de climas húmedos. Como se discutió anteriormente, la producción de ozono también depende de la temperatura. Así, la mejor manera de reducir la producción de ozono y de COVBs es reducir las temperaturas urbanas y el efecto de la isla de calor. Como se sugirió anteriormente, la mejor manera de reducir la temperatura urbana es aumentar la cubierta vegetal y particularmente la cantidad de árboles.

Los efectos del arbolado urbano en la producción de ozono fueron descubiertos recientemente por la comunidad científica, aunque investigaciones extensas y concluyentes aún no han sido realizadas. Se realizaron algunos estudios cuantificando los efectos de las emisiones de COVBs en la formación de ozono, pero no se determinó concluyentemente la contribución del arbolado urbano en esa producción. Importantes preguntas continúan sin respuesta. Por ahora, se desconoce si existen suficientes reacciones químicas entre las emisiones de COVBs y NOx que produzcan cantidades nocivas de ozono en los medioambientes urbanos. Es necesario e importante para las ciudades estar atentas a que estas investigaciones continúan y las conclusiones no deben ser expuestas hasta que no hayan sido recolectadas las evidencias pertinentes. Nuevos estudios e investigaciones podrán resolver estos interrogantes.

Fuente: Wikipedia.

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